El medio ambiente dota a los sistemas agrícolas de todos los recursos necesarios para producir alimentos sabrosos y de alta calidad para el consumo humano. Los productores ecológicos devuelven el favor manteniendo y, si es posible, mejorando los niveles naturales y la calidad de dichos recursos.
El suelo es, sin lugar a dudas, uno de los más importantes (y castigados) recursos naturales. Es esencial para la vida en la Tierra, porque nutre a las plantas que, a su vez, procuran oxígeno y alimento a los seres humanos y a los animales. Los agricultores ecológicos respetan el valor del suelo realizando un minucioso seguimiento de lo que aportan y lo que extraen de él, y de cómo la actividad agrícola afecta a su fertilidad y composición.
Los agricultores ecológicos no sólo procuran mantener el suelo saludable, fértil y natural, sino que también intentan mejorar su estado a través del suministro de los nutrientes adecuados, de la mejora de su estructura y de la gestión efectiva del agua. Y lo hacen mediante el cumplimento del Reglamento de la UE sobre agricultura ecológica o, simplemente, mediante el empleo de buenas prácticas.
Algunas de las prácticas más destacables empleadas por los productores ecológicos para el mantenimiento y mejora de la salud del suelo son:
Siempre que es posible, los productores ecológicos utilizan métodos mecánicos y manuales para la labor, y con ello consiguen resultados óptimos en la estructura y la salud del suelo. En otras palabras, los agricultores ecológicos cortan las malas hierbas, en lugar de aplicar herbicidas para su eliminación. Con ello ayudan a mantener la biodiversidad por encima y por debajo del suelo.
Algunos estudios han llegado a la conclusión de que la agricultura ecológica conlleva un incremento en el número de organismos beneficiosos que viven en el suelo, lo que redunda en la salud de los cultivos, de los animales y, en último término, de los humanos.
Un estudio del año 2002 llamado Soil Fertility and Biodiversity in Organic Farming (en) (Fertilidad del suelo y biodiversidad en la agricultura ecológica) llegó a la conclusión de que la agricultura ecológica:
Generalmente, los sistemas agrícolas ecológicos tienen menos cabezas de ganado pastando en cada finca. Gracias a ello se reducen los niveles de estrés en los animales, disminuye la presión de plagas y enfermedades, mejora la biodiversidad en los campos, e influye en la reducción de la compactación del suelo y su riesgo de erosión.
Muchas de estas prácticas beneficiosas para el suelo, además de ser métodos preferidos por los agricultores, se han prescrito en el Reglamento de la agricultura ecológica. Por ejemplo, el nuevo Reglamento de la UE sobre agricultura ecológica contiene los siguientes puntos:
10 BUENAS RAZONES PARA CONSUMIR ALIMENTOS ECOLÓGICOS
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