Los consumidores actuales esperan, como es lógico, que los animales destinados a la producción de alimentos disfruten de las necesidades básicas que nosotros, como seres humanos, consideramos esenciales: buena alimentación, condiciones de vida adecuadas y asistencia sanitaria. Como en sus otros métodos de producción, la agricultura ecológica ha adoptado unos principios básicos y unas prácticas cuidadosas a través de las cuales conseguir estos objetivos.
La alimentación del ganado ecológico no sólo ha de contribuir a la salud y al bienestar del propio animal; también debe encaminarse, en último término, a la salud del consumidor.
Por ello, los productores ecológicos proporcionan a su ganado una alimentación ecológica, que no solo beneficia al crecimiento de los animales y a su producción, sino que también mejora su salud y su bienestar.
Como la calidad y la composición de la alimentación del ganado ecológico es tan importante para la producción de carne y otros productos de origen animal, son factores que suelen estar estrictamente regulados por la normativa vigente.
Por ejemplo, el actual Reglamento sobre agricultura ecológica de la UE obliga a los agricultores ecológicos a alimentar su ganado con, al menos, un 85% de alimentos ecológicos. Desde el 1 de enero de 2008, los agricultores tendrán que proporcionar a su ganado un 100% de alimentos ecológicos si desean comercializar sus productos como ecológicos o llevar el logotipo de la UE.
El nuevo Reglamento de la UE, elaborado en base a las normas actuales, exige para la producción de alimentos ecológicos de animales:
Los principios y las regulaciones de la producción ecológica también establecen que los animales ecológicos deben tener acceso permanente a pastos abiertos y forraje para su alimentación, de manera que ésta satisfaga sus requerimientos nutricionales para cada etapa de su desarrollo.
En línea con el principio de empleo de los recursos “in situ”, la alimentación para el ganado ecológico ha de ser obtenida, preferiblemente, en la propia granja donde los animales se crían.
Los siguientes ingredientes están prohibidos en la alimentación del ganado ecológico:
Ingredientes como los listados más abajo pueden ser usados sólo en ciertas circunstancias:
Los productores ecológicos consideran que, en etapas tempranas de desarrollo, las crías o corderos deben ser alimentados sólo con leche natural, idealmente de su madre.
La explotación ganadera es uno de los apartados en los que las habilidades de los productores ecológicos son más importantes y exigibles.
Hay muchas prácticas y principios que conciernen a esta área y todos ellos han sido concebidos para proporcionar al ganado una vida confortable y libre de estrés de acuerdo con sus necesidades naturales.
Un concepto importante en la explotación ganadera ecológica es la creación de un ambiente que sea apropiado para la especie. Entre las prácticas comunes que se incluyen en este concepto se encuentra:
Otro de los principios básicos de la ganadería ecológica es la prohibición de los suelos de rejilla en las áreas de descanso de los animales.
La agricultura ecológica restringe el corte o reducción de:
Es común que las prácticas ganaderas se adapten a cada especie concreta. Por ejemplo, se procura que las aves de corral permanezcan largos periodos sin producción entre las entregas de lotes de huevos, o se crían en grupos pequeños de manera que puedan establecer las jerarquías sociales que desarrollan naturalmente.
El nuevo Reglamento de la UE sobre agricultura ecológica se refiere de manera expresa a las prácticas pecuarias en diferentes momentos. Recoge, por ejemplo, la necesidad de que el personal que se encarga de la cría animal posea conocimientos y habilidades sobre salud y bienestar de los animales.
La agricultura ecológica pone énfasis que el dolor y el sufrimiento tienen que minimizarse a lo largo del ciclo de vida del animal. Por tanto, el tiempo de transporte está estrictamente controlado, y los métodos de sacrificio son lo mas rápido y lo menos dolorosos posibles.
El mantenimiento de animales saludables y felices es uno de los principios claves de la agricultura ecológica. Esto se consigue mediante un manejo cuidadoso y una atención especifica a las necesidades de las diferentes especies.
Como en la producción de cultivos ecológicos, la salud y el bienestar de los animales se alcanza sin depender de insumos sintéticos tales como los antibióticos, ya que, para minimizar el riesgo de plagas y enfermedades, se utilizan las medidas preventivas más adecuadas.
El primer paso para conseguir animales saludables en la agricultura ecológica es escoger las razas más fuertes y adaptables a las condiciones locales, así como las más resistentes a enfermedades. La preferencia por variedades autóctonas, más adecuadas al entorno particular de cada granja, también ayuda a ello.
Como paso siguiente, la agricultura ecológica trabaja para fortalecer las defensas inmunológicas naturales de los animales mediante la provisión de:
Otros métodos para la prevención de enfermedades incluyen:
Es evidente que la prevención no puede evitar que se produzcan enfermedades o lesiones ocasionales. En estos casos, se exige a los granjeros ecológicos que actúen con rapidez para garantizar que el sufrimiento o el dolor se reduzcan al mínimo, y para que los animales afectados vuelvan a estar sanos lo antes posible.
Los tratamientos preferidos por la agricultura ecológica son:
Como la salud y el bienestar del ganado ecológico son de importancia primordial, los tratamientos veterinarios habituales pueden emplearse para evitar el sufrimiento de los animales cuando la homeopatía y la fitoterapia no son eficaces.
El nuevo Reglamento de la UE sobre la agricultura ecológica, contiene, entre otros, los siguientes puntos:
10 BUENAS RAZONES PARA CONSUMIR ALIMENTOS ECOLÓGICOS
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